Detectar una célula en cortocircuito o un string degradado en una instalación fotovoltaica tiene un coste muy distinto según cuándo se haga. Si se detecta a tiempo, el coste es mínimo. Si se ignora, puede derivar en pérdida de producción sostenida, daños al módulo o incluso riesgo de incendio.
La inspección de placas solares con dron y cámara termográfica permite revisar una instalación completa —decenas o cientos de paneles— en pocas horas, sin andamios, sin plataformas elevadoras y sin interrumpir la generación. Frente a una inspección tradicional con medios en altura o revisión manual panel a panel, el ahorro oscila entre el 50 y el 70% del coste total de la operación.
En Altair Dronworks utilizamos el DJI Matrice 4T, que integra cámara termográfica de alta resolución y sensor visual en un solo vuelo. El resultado es un informe georreferenciado con la localización exacta de cada anomalía térmica: puntos calientes, fallos de bypass, módulos sombreados o sucios con impacto real en el rendimiento.
Operamos en toda Cataluña con habilitación para categoría específica, lo que nos permite trabajar en instalaciones industriales, parques solares y cubiertas con condiciones de vuelo exigentes.
Para plantas de generación, ingenierías solares y gestores de activos fotovoltaicos, hacer una inspección termográfica anual con dron es una de las decisiones con mejor retorno por euro invertido. El coste de detectar tarde siempre supera al de revisar a tiempo.

